
Estimados alumnos:
Llegamos al final de este viaje curricular por la comunicación que nuestro plan de estudios llama Modos de la comunicación social. Hay una bella frase de Foucault en la introducción del tomo 2 de Historia de la sexualidad que algunas veces (pero creo que no este año) hemos utilizado para introducir esta materia. Foucault había anunciado un proyecto de investigación y editorial al publicar La voluntad de saber, pero siete años después este proyecto ha cambiado radicalmente. Me gusta imaginármelo ya presintiendo la muerte, un tipo consagrado académicamente, que necesita explicar ese viraje, y lo hace con una lección de ética filosófica. Dice:
¿Qué valdría el encarnizamiento del saber si sólo hubiera de asegurar la adquisición de conocimientos y no, en cierto modo y hasta donde se puede, el extravío del que conoce? Hay momentos en la vida en los que la cuestión de saber si se puede pensar distinto de como se piensa y percibir distinto de como se ve es indispensable para seguir pensando o reflexionando
De una forma modesta pero decidida, Modos de la comunicación tiene esa vocación: hacer el intento de pensar distinto, de percibir diferente. Si una característica tiene la comunicación (no sé si una ventaja o un perjucio) es que todos sabemos comunicarnos: de lo que se trata no es de un aprendizaje de una nueva habilidad, sino de un sutil pero trascendente cambio de perspectiva. ¿Lo hemos logrado? Ustedes pueden contestarlo mejor que yo.
Por mi parte, valoro mucho la participación y el compromiso de cada uno, traducidos en parte en los posts de este blog, que nos permitió transparentar nuestras discusiones aúlicas bastante más allá de nuestros encuentros semanales. Para mí, un espacio académico tiene valor cuando se producen cosas nuevas, es decir, cuando todos aprendemos. Y yo he aprendido unas cuantas cosas: los trabajos, comentarios, sugerencias de ustedes me hicieron pensar alguna cuestión antes no pensada, me hicieron ver alguna otra de un modo diferente.
Gracias, entonces, por participar en este viaje.
Luis